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Por fin llegó el día que llevaba esperando tanto tiempo. Bueno, a decir verdad uno de tantos, pero tenía muchas expectativas puestas en este viaje, para ver las ballenas. Porque Tadoussac es el “país” de las ballenas.

Para poneros un poco en contexto, Tadoussac es un pueblo de la provincia de Quebec; según dicen ellos, es la capital mundial de las ballenas. Un pueblo pequeño, pero precioso. No hice fotos con la cámara buena porque hacía un tiempo de mierda.

Fuimos en un viaje organizado por un tío que se llama Stéphane (que me cag.ba de la risa con sus gracietas) que se dedica a organizar viajes, supongo que para estudiantes, porque a la excursión fuimos gente de 3 universidades distintas. El viaje era para todo el fin de semana. Salimos de Montréal el viernes por la mañana con dirección al pueblecillo. Dejamos la ciudad lloviendo bastante y realmente tenía esperanzas de que dejara de llover, o bien de que allí no lloviera. Estuvimos todo el día viajando. Ruth, Gemma y Lucía (Isa se quedó en Montréal) viajamos con este tío en su furgoneta de 12 plazas, mientras que el resto de la expedición iba en un mini bus (que me imagino que irían bastante más cómodos que nosotros).

Stéphane

Nos tiramos todo el día viajando, tras pausa, primero para zampar en un restaurante de 3 cubiertos. Si amigos, 3 cubiertos… Con esto os podéis hacer una idea del high standing del restaurante. En realidad esos 3 cubiertos eran de plástico, una M gigante amarilla con fondo rojo ;), para luego más tarde hacer parada en una iglesia bastante chula (por lo menos a mí me lo pareció; se ve que Lucía no pensaba lo mismo jeje), mientras echaban sopa a los respectivos vehículos.

Llegamos por fín a Tadoussac, tras 8 horas infumables de furgo y viaje y una lluvia torrencial del carajo, transbordador incluido. Así que mis expectativas de dejar la lluvia en Montréal se fueron a la …. madre. Nos quedamos en un albergue bastante cuco, el cual tenía una caseta al lado que era un restaurante por la mañana y garito de noche. Así que después de cenar, una duchita, una partida al Trivial quebequense (WTF?), que nadie acertaba nada porque éramos guiris todos (sobre todo gabachos y algún alemán por ahí). Así que después, resulta que las chicas se habían encontrado con una pareja de españoles por ahí (hay que joderse, en un pueblo remoto de Canadá encontrarte españoles), muy majetes por cierto, nos fuimos todos al garito a mover el culo de izquierda a derecha. Ah, se me olvidó mencionar que en el camino compramos una botella de Bacardi Gold cubano de Ontario (Canadá) para celebrar el cumple de Gemma, que justo cumplía años. Estas se pillaron un pedal absurdo y levantarse a la mañana siguiente para ellas fue como escalar el Himalaya en bolas. Había que despertarse como a las 8.30 de la mañana para ir a ver a las ballenas.

A la mañana siguiente, me cambió la cara al ver que en vez de un sol radiante, había unas nubes más negras que el sobaco de un grillo, llovía como bestia y un frío de la gran siete. Adiós a mis esperanzas de ver algo de sol. Así que tras desayunar, nos dirigimos hacia las zodiac, para ir a ver a las ballenas infernales. Y fue una pena realmente grande porque con el otoño, los árboles se están poniendo de unos colores increíbles, con diferentes rojos típicos del otoño canadiense, ¡preciosos! Tengo alguna foto por ahí, pero con la niebla la foto no es muy buena.

El caso es que nos encontrábamos en la zodiac y emprendimos rumbo a las ballenas. Resultado: vimos a dos ballenas (no mucho la verdad) y una foca que apenas sacaba la cabeza. Aparte de eso, comimos agua toda la del mundo y mi pobre cámara también. Pero aguantó como una campeona. ¡Qué gran inversión hice!

Después de salir de ver las ballenas, algunos se fueron a dar una vuelta por el pueblo, pero algunos, (entre los cuales me encontraba) nos volvimos al albergue para secarnos y cambiarnos de ropa. Más tarde, ya nos encontramos todos allí y ya nos fuimos a un buffet libre para comer. Puedo decir que es el buffet libre con menos variedad que he visto en mi vida. Nada que ver con Sigland (¡gracias Suzu por haberme enseñado tan maravilloso buffet!). Una vez que hicimos los deberes, es decir, habernos alimentado, emprendimos rumbo hacia Québec. Llegamos por la tarde al albergue y tras una reunión y una duchita, nos fuimos a comer por ahí. Tengo que decir que seguía lloviendo, lo cual me dejó muy descontento. Me parece bien que llueva 4 horas, 6 horas, 7 horas si me apuráis, pero que sean 48 horas… acabé hasta el cogote de tanta lluvia.

Algunos decidieron ir a cenar a un italiano, pero un reducido grupo decidimos ir por nuestro lado. Fuimos a comer a una cadena de Fast-food que solo hay en Québec, que se llama “Chez algo” (es que no me acuerdo del nombre), que nos lo recomendó Felix (uno de los alemanes del viaje) y después fuimos a un garito que nos habían dicho que había que ver. Al final yo decidí no entrar, porque iba con la 5D (mi cámara) y no me apetecía entrar mucho. Es que cada vez me gusta más la fotografía nocturna, así que me quedé con Monika (otra de las chicas alemanas) haciendo fotos.

Estuvimos dando unas vueltas por la ciudad de noche, hasta que decidimos volver al albergue porque entre otras cosas, hacía un viento de la reput…ma madre. La verdad es que la ciudad me encantó. La parte antigua es preciosa, pequeña pero preciosa.

A la mañana siguiente, el grupo se dividió en 2 para la visita guiada a la ciudad. Estuvimos toda la mañana viendo la ciudad, que en realidad la mitad de lo que vimos ya lo vi con Monika por la noche, pero verlo de día estuvo muy bien. Luego por la tarde estuvimos dando unas vueltas por la ciudad, antes de encontrarnos otra vez con todo el mundo para volver a la ciudad. Lo bueno del día es que dejó de llover y no lo hizo en todo el día. Incluso salió un rato el sol.

Se me van acumulando las cosas, amigos. Hace casi un mes que empecé las clases y el ritmo está yendo rapidillo y justo es lo que me temía, que no tuviera mucho tiempo para seguir escribiendo y mantener el blog.

Por lo pronto tengo un examen el jueves. Aquí en la Universidad de Montreal (como creo que pasa en la parte norte de este continente), hay exámenes a mediados de semestre. Y ya tengo el primero. Bueno, en realidad es el segundo, porque ya tuve uno la semana pasada, pero era más bien un ejercicio que se podía hacer en grupo y que contaba un 5% de la nota. El tío nos puso Gothan project bajito mientras hacíamos la pruebas.

La verdad es que esta universidad le pega un buen repaso a la Autónoma en Madrid, tanto en medios, como en la calidad de la enseñanza (aunque bien es cierto que hay también un poco de todo).

Para empezar, todas las aulas tienen Lutron. Para el que no sepa lo que es, -yo se lo recomiendo a todo el mundo para sus casas-, es un sistema de control lumínico. Es decir que es un sistema que controla la luz, permitiendo mediante un teclado poder controlar, mediante escenas, las luces de una sala y en extensión, de una casa o un edificio. Entonces hay unas escenas programadas en el teclado de la sala, con lo que se puede crear diferentes ambientes. Por ejemplo, que se encienda solo la luz que apunta a una mesa y las demás luces estén más tenues. De esta manera, ahorro dinero, porque no estoy aprovechando el 100% de cada lámpara y también me aseguro que cada una de ellas tengan mayor vida útil.

Pero aparte de Lutron, también hay en una esquina de la mesa del profesor una placa en la cual se dejan, boca arriba, las hojas. Justo encima de esa tabla, en el techo, hay una cámara, entonces con el proyector que hay en el aula, proyecto lo que hay en la hoja. También hay altavoces en la sala. Así que muy bien equipados. Luego lo que pasa es que los profesores no saben usarlo jaja.

Por lo demás, en estos días han ocurrido algunas cosas que me han puesto de muy buen humor. Por ejemplo: fuimos al cine a ver una película. La película en sí era un basurón, pero lo que me moló fue el precio del cine. Realmente el cine es bastante caro; unos 11-12 dólares (más tasas creo). Pero el día del espectador es la mitad.  Encima, este mes (que es cierto que ya se acaba), presentando la tarjeta de la universidad hay un 2×1, con lo cual todavía sale más barato. Mola, ¿no?

El cine:

Otra cosa que me pareció maravillosa fue que en la residencia hicieron un “Foire aux objets”, es decir, que los antiguos inquilinos del garito (la resi) dejaban un montón de cosas para los siguientes (es decir yo y los que vivimos este año aquí). Había de todo, desde cacharros eléctricos, botas, patines, vasos, cubiertos, ropa… Resultado:

–       Unas zapatillas de fútbol sala.

–       Dos pares de patines en línea.

–       Unos Levis 501 (totalmente nuevos)

–       Un sobre todo gigante (pero que tendría que llevar a la tintorería)

–       Ropa diversa

Pero lo mejor de todo, fue que encontré la camiseta de Fernando Torres del Liverpool, ¡original! Detrás pone “El Niño”. Si amigos, como lo leéis.

Parecíamos bestias cogiendo cosas, como las vie.jas que asaltan los montones de ropa en las rebajas de El Corte Inglés. Yo no conocía a nadie. Bueno, en realidad no todos éramos bestias. Isa vio de pronto a Julien (un chico autóctono que vive aquí en la residencia) y se puso a hablar con él como si hiciera un mes que se veían, a contarle no sé qué cosas (algunas probablemente extrañas). Mientras los demás estábamos pegándonos por la ropa como desequilibrados. En mi caso, se me nublaron los ojos y me tiré en plancha a por cosas. En los 30 minutos que seguían parecía una máquina de revolver entre la ropa; casi me rebozo ahí mismo. Incluso tuve que coger una caja para dejar todo lo que había pillado. Parecía más español que nunca jaja. Fue todo tan maravilloso… exceptuando la piba que se quedó al lado de todas las cosas eléctricas que había para que los demás no los pilláramos. Menos mal que Ruth consiguió coger unas placas eléctricas de cocina.

Este es mi tesoro:

También tuvimos el famoso 4 à minuit. Es una gran idea que se le habrá ocurrido hacer  a algún canadiense. Es como el “happy hour” de cerveza, en la cual durante un periodo de tiempo la cerveza cuesta bastante más barata. Era en la Maisonnée, que es un bar donde se reúne la gente de la universidad y del barrio (bueno algunos supongo). Lo bueno de toda esta historia que esto es desde la 4 de la tarde hasta media noche, como su nombre bien indica. Lo mejor de todo es que la asociación de traductores (es decir, la mía), invitaba a las primeras rondas.  Y con lo caro que es todo en este país… Después nos fuimos un rato a la fiesta que un amigo de Hamza (mi amigo marroquí de la residencia) hacía en su casa. Allí estuve un rato con Gemma tomando algo.

En primera persona el hermano del Tene

Con Luisa. Decía Barbara que parecíamos hermanos.

Gemma, Neus e Isa

A por un bocata de 5 dólares gigante

También estuvimos Isa y yo en la fiesta de unas francesas que hemos conocido aquí. Estuvo simpática la cosa. Ellas muy majas habían hecho ponche (como en las fiestas del Bermu jaja) y comida, como alguna ensalada, galletitas, tarta… Incluso conocí a una alemana, Connie, que resulta que su hermana empezaba esta semana o la pasada a trabajar en Audi. Eso me puso de buen humor jaja. De esto no tengo fotos.

También fuimos a ver la película argentina (coproducción española) “El secreto de sus ojos”. Era gratis si tenías no sé qué pegatina pegada a la agenda de la universidad. Era justo al lado de casa, en uno de los edificios de la universidad que está pegado a la residencia. Van a pasar otras películas como Orígen. Por supuesto todas en VOS.

Y con eso llegamos casi al siguiente fin de semana, que ha sido este pasado, con la visita a Tadoussac para ver las ballenas y a Québec para visitarla. Pero esto para el siguiente episodio, que no tardará en llegar. Así también estoy un poco al día con el blog.

Iniciaciones. 11 Septiembre 2010.

Ha sido un fin de semana largo. Genial pero largo. Y eso es bueno, porque las cosas buenas suelen durar poco, sino dejarían de ser buenas.

El viernes por la tarde decidimos ir a ver los partidos de soccer. Teníamos invitaciones para ir, así que decidimos ir con Isa y con Gema. Vimos el partido de fútbol femenino y después el masculino. Aquí le dan mucha importancia a los equipos deportivos universitarios, así que juegan en un pedazo de estado y hay bastante gente que va a ver a los equipos jugar. Varias cosas que me llamaron la atención fue que en la entrada te daban la alineación de los equipos, puedes comprar comida, como por ejemplo hot-dogs o poutines, bebidas, etc. Otra cosa que me llamó la atención es que no te dejan fumar dentro del estadio. Por último, otra cosa muy rara es que cada 2 por 3 van poniendo música, como en los saques de banda, o los saques de portería. Tampoco el público insulta al árbitro y los jugadores apenas protestan. No parece fútbol; parece otra cosa.

Isa nos dejó un rato solos cuando estaban jugando el equipo femenino porque había quedado con gente para venir al partido, así que salió del estadio para ir a buscarlos.

Igual os preguntáis por los resultados de los partidos. La verdad es que no importa mucho. Realmente fue un poco aburrido porque jugaban bastante mal todos. De hecho, creo que el mejor jugador que vi esa tarde fue una chica, que me pareció que no tenía buen físico como para jugar al fútbol, pero era la que más clase tenía jugando. El partido del equipo femenino fue bastante aburrido, la verdad. Aunque es cierto que el partido del equipo masculino era bastante más dinámico, así que algo mejor. Ah, no creo que vuelva a verles jugar, la verdad. Nos aburrimos bastante.

El sábado ya fue bastante más divertido. Era el día de las iniciaciones de la AETUM, que es la Asociación de Traductores de la Universidad de Montreal.



Yo había visto las iniciaciones que había habido todos estos días por el campus, es decir: un grupo de gente que iba por la calle vestidos de cosas raras y cantando cosas extrañas. La verdad es que no me atraía mucho ir, aunque nos habían mandado un email contándonos cómo iban a ser estas iniciaciones.

La cosa es que nos llevaban al campo el sábado por la mañana, nos quedábamos allí todo el día, para volver a Montreal el domingo. No iban a realizar pruebas extrañas, ni nada por el estilo. La comida y la cerveza corría por parte de la asociación en nuestro caso, que no tuvimos que pagar nada.

Llegamos a la puerta de uno de los pabellones de la universidad, donde nos esperaba el típico autobús amarillo del cole que salen en las películas Yankees (que por cierto parece que han sido hechos sin amortiguadores; cada bache parecía que el autobús se quedaba sin ruedas).

Llegamos al sitio: Precioso, en una explanada con dos casetas grandes. En una de ellas, dormíamos en el sótano (había mazo de literas allí) y en la parte de arriba estaba la cocina con una mesa de ping-pong, entre otras cosas. La otra caseta era la cocina y el comedor. También había un lago no muy lejos de la explanada y un bosque también, aunque parece que no triunfó mucho.



Lo primero que hicimos fue hacer algún juego para buscarnos entre nosotros y presentarnos los unos a los otros. Después de eso, una gran comilona nos esperaba, que consistía en manzanas, barritas de muesli y cerveza. En ese momento temí por la cena.

Una vez nos hinchamos a todas estas cosas, empezamos con un juego que consistía en ganar jaja. No, en serio, se formaron unos equipos, así que el juego era una competi con diferentes pruebas: Había dos recipientes, uno a unos 15 metros de la salida, que contenía agua con una manzana, la cual tenías que pillar la manzana con la boca y sacarla de ahí. A otros 15 metros estaba el otro recipiente, el cual tenía harina y una uva, la cual tenías que coger también con la boca (claro, acababas con la cara llena de harina). Después había que soltarla fuera del recipiente y correr otros 10 metros para coger unas pelotas de tenia y derribar unas botellas vacías de cerveza que había. Tras hacer estas pruebas dignas de “Las doce pruebas de Asterix”, había que correr a buscar, encontrar, recoger y calzarse tus zapatillas, que previamente habían venido a buscar los iniciadores (= organizadores), para coger un saco gigante y volver al punto de origen, es decir, una carrera de sacos. Yo me pegué una hostia en la rodilla que flipé cuando intentaba volver saltando dentro del saco del infierno.

Tras este reto inhumano jugamos al balón prisionero, también por equipos. Perdimos jeje. Después de esto, la verdad es que fue bastante libre la cosa. Mientras algunos se sentaban en el césped para hablar, otros jugaban al fútbol con un balón de voley y otros jugaban al voley mientras nos hinchábamos a cervezas. Yo hice un poco de todo. Lo realmente bueno fue que hizo un tiempo espectacular, así que estuvo genial.

Ah, si, casi me olvido. Se suele decir que en alguna parte del mundo hay un doble tuyo. Pues yo encontré al doble del Tene. Más alto, pero igualito al Tene hace unos años. Igual en la foto no se aprecia bien, pero es que lo veía y era igual (pinchad sobre la primera imagen; el chico del centro al fondo):

Ya cuando se acercó la hora de cenar, es decir, la 6.30 de la tarde (o las 7, no me acuerdo bien), fuimos a cenar (gran frase donde las haya jaja). La verdad es que me sorprendió la cena, porque estaba bastante bien. Esta vez, los organizadores se portaron y cocinaron. Tras esto, nos hicieron traducir por grupos canciones del inglés al francés para cantarlas al lado de una fogata que hicieron.

Para terminar con la velada, más cerveza. Algunos se pusieron a jugar al “beer pong”, que si no sabéis lo que es, yo os lo explico: Se juega generalmente sobre una mesa de ping pong, individualmente o en grupo. Entonces se llenan de cerveza varios vasitos. Bueno, no es que se llenen, pero se dejan a la mitad. Entonces lo que se trata es de intentar meter una pelotita de ping-pong en uno de los vasos del equipo contrario. Si encestas en uno de los vasos, el equipo que ha encajado el punto se bebe todo el vaso. De esta manera te aseguras beber cerveza en cantidades industriales. La verdad es que esto está genial para conocer a mucha gente, como así fue.

A la mañana siguiente estuvimos esperando a que llegara el super autobús que nos llevara de vuelta a Montreal. Nos comentaron en el autobús que este viernes hay en el bar donde se reúnen los estudiantes una cosa que se llama 4 à minuit, que es básicamente como una happy hour, pero desde las 4 de la tarde hasta medianoche. Ah, y las primeras rondas corren a cuenta de la asociación.

Ah, cuando llegamos a Montreal fui con Gema a comer algo por Côte des Neiges y nos encontramos con esto:

¡Pues sí! Todo lo bueno se acaba rápido. Es así porque entonces dejaría de ser bueno rápidamente. Acaba siendo algo normal si dura mucho.Esto es lo que ha ocurrido esta vez, con la visita de mi padre a Montreal. Él venía unos días antes a verme antes de marcharse para Toronto, lo que ocurrió ayer por la mañana, el día de mi cumpleaños.

Lo bueno es que hicimos muchas cosas y pudimos pasar mucho tiempo juntos, así que por ese lado genial.

También es verdad que hay algunas cosas que quisimos hacer y no pudimos. Por ejemplo, fuimos hasta dos veces a un restaurante uruguayo, pero los muy ldjañlkfjalñdjfalkfdjaldkg!!!!! (esto significa toda clase de insultos y maldiciones con música clásica de fondo) estaban cerrados, así que nos quedamos con las dkfjadlfjk ganas. Otra cosa que quisimos hacer, pero por culpa de la pateada galáctica que nos pegamos para ir al restaurante maldito, ya se nos hizo muy tarde porque ya tuvimos que ir a buscar una opción, porque además yo tenía clase después y ya se me hacía tarde. Al final lo que hicimos fue ir al mismo restaurante al que fuimos la primera vez que llegamos al restaurante uruguayo y vimos que estaba cerrado.

Os cuento: Era (es) la típica cafetería de los años 50, con su aspecto ultra retro todo en plan Grease. Una cosa que me hizo gracia fue ver toda esa estética rollo Grease, a saber: luces cincuenteras, mesas, cuadritos blancos y negros tipo ska, combinado con cosas metálicas, asientos verde turquesa apagado y rosa, fotos con todos los cantantes tipo Elvis, con su tupé exagerado. Bien, pues me dirijo al baño y veo los típicos distintivos en las puertas de cuando vas a cualquier baño en cualquier pub o cualquier restaurante, el simbolito para señalar la puerta del baño de los hombres, y el otro para el baño de las mujeres. Entonces como os decía me dirijo hacia los baños y veo en la puerta del servicio de hombres una foto de Elvis, muy bien, muy repeinau, muy elegante el tío y en la puerta del servicio de las mujeres, una foto de…. CELINE DION!! Y yo: WTFFFFFF..K?????? Qué carajo es esto??? No tengo las pruebas gráficas porque precisamente esos dos días me dejé la cámara pequeñita en la residencia, pero todo se andará.

PEEEERO algunas cosas que sí hicimos y que nos encantaron (aparte de las que ya conté en el episodio anterior), como las pateadas por la ciudad, con edifios con dibujos, grafitis, etc.:

La vuelta que nos pegamos por el Vieux Montréal (Viejo Montréal):

Vieux Montréal y Vieux Port de noche (aunque la foto del violinista fue tomada al anochecer):


La bahía del Viejo Montreal:

Un paseo por un barquito para poder ver más barquitos y la ciudad desde otro ángulo:

Ah, y el skyline de Montréal de noche:

La visita al Oratorio Saint Joseph:

La última noche fui a buscar a mi padre a su hotel y nos fuimos a cenar al Viejo Montreal, porque nos había encantado a los dos la zona. Fuimos a SteackHouse para desquitarnos las ganas a carnacas que teníamos (o por lo menos yo), así que aquí unas muestras del barrio por la noche y en el restaurante:

Ah, por cierto, quien quiera un oso polar auténtico y 32.000 dólares más tasas, igual puedo conseguirle uno…

Ya por la noche, salí con mis amigas españolas a cenar y a dar una vuelta. Había venido (se queda unos días) Irene, compañera de la facultad que esta haciendo prácticas en la Embajada de España en Toronto. Ruth y Lucía habían comprado unas cosillas para el cumpleaños y para los tamtam. Fuimos a cenar a “Les Trois Brasseurs”, que es un restaurante así bastante juevnil con fabricación de su propia cerveza. Además tienen un poco de todo sin ser demasiado caro.

Ya en Les Trois Brasseurs:

Este fue el “metro” de cervezas que se talaron nuestros vecinos de mesa, dos japoneses que acabarían como Alfredo:

Había visto que cerca del restaurante, uno de los días que estuve paseando con NP por la calle del restaurante, que había un garito. Siempre lo había visto con gente en la calle y con musicón, así que pensé que sería una buena idea. Pero cuando subimos, habia una big band tocando jazz, swing y demás. Lo bueno fue que nos dejaron pasar gratis. Lo malo era que era porque se acababa en unos minutos.

Después nos volvimos para la residencia, con la idea de ir a tomar unas cervezas. Lo que pasa es que cuando fuimos a hacer transbordo para cambiar de línea de metro, vimos que la línea que íbamos a coger estaba cerrada, así que nos tocó darnos un paseo andando hasta la residencia. Yo al final estaba reventado y me fui a la cama; las chicas creo que también.

DIVERSIDADES. 4-SEPTIEMBRE-2010

Cada vez escribo menos en el blog (por el momento nada preocupante). Y escribo menos porque ya tengo más cosas en la lista para hacer. Era una cosa que por un lado me imaginaba pero por el otro me temía. Aún así sigo pensando que no he hecho este blog para estar escribiendo todos los días. Creo que eso le quitaría importancia a todas las entradas que escribo, aparte de gracia. Dicho todo esto, no quiero decir que no hayan pasado cosas, que han pasado mucho, pero no quiero que esto parezca un diario personal rosita, donde se cuentan cosas con poca o ninguna importancia. De todas formas creo que las cosas pueden parecer importantes o menos importantes según cómo se cuenten. Precisamente esto es lo que quería con mis historias; contarlas con más salero para que parezcan más importantes de lo que realmente son (algunas). También es cierto que en los anteriores episodios, me he dejado alguna cosa olvidada en algún rincón de mi coco. Así que ahí vamos.

Por ejemplo, esta semana empecé las clases. Lo bueno es que solo tengo tres días de clase. Lo malo es que siempre tiene que haber alguna más jodida que otra. Murphy es así. La clase es la de Traducción y Adaptación, desde el inglés al francés. No es que sea a priori difícil, sino que vamos a tener que sudar tinta china para aprobarla.

Esa misma mañana, fuimos a un desayuno al cual nos invitaba el rector de la universidad. Super desayuno con muffins y zumitos, a elección, aparte de que nos regalaron una maravillosa botella de estas modernas con taponcito para deportistas. Lo de siempre de estas cosas: Sois los mejores, somos los mejores, habéis elegido la mejor universidad, esto marcará el resto de vuestras vidas… Incluso hubo sorteos, pero a nosotros no nos tocó ni el asco, aunque estuvimos cerca (no de que nos tocara el asco, sino de que nos tocara a alguno de nosotros algún premio suculento, como un iPad o una beca de 1.500 dólares), pero se ve que ni por estas. Lo que sí vimos fue un espectaculo de Cheerleaders cachas. Digo espectáculo porque queda un poco más “cool”. Lo que no me gustó y que por supuesto no tenìa ni idea de que pudiese ser posible, fue que había pibes entre las animadoras, lo cual implica que cualquier tipo de fantasía o imagen de unas animadoras en plan agradable, que en un momento pueda tener en un momento dado (yo o cualquier ser humano masculino), se fue al garete para siempre.

Para abrir boca, una pequeña descripción del profesor (intentaros hacer una idea mental mientras lo voy contando por favor): Entramos en la sala y vemos a un tipo de estatura media, con una coleta corta y canas. Gafas de sol puestas en la cabeza. Aparte de esto, el tío iba trajeado, con el cuello de la camisa para arriba y una corbata azul eléctrico. Es decir que se le veía toda la corbata (solo le faltaba llevar patines puestos).

Aparte de esto, hemos conocido ya a alguna gente de clase. Uno es Juan Carlos, que es Mexicano y bastante majete. Luego conocimos a un chico marfileño, Tomas y a una chica que se llama Alexandra, que además habla un poco de español, pero lo que habla lo habla bien. Ah, casi se me olvida: también hemos conocido a tres vascas, pero hace poquito y todavía no hemos tenido mucho contacto con ellas.

¡El perrito piloto en esta ocasión se lo lleva Alilou! Ali es argelino y la verdad es que es muy majete él también. Además creo que es más mayor que yo. Bueno, no lo creo, estoy seguro. Y se lleva el perrito piloto, desbancando a la omni-habladora Isa por la razón que sigue: Nos invitó a un pedazo de concierto de un grupo argelino de rumba-pseudojazz-fusión-etc (él lo describió como un grupo “super sympa”, que cantaban en árabe (creo), francés y español. En realidad nos invitó a ir; no al concierto jeje, -puntualicemos-. Esto fue ayer por la noche (sábado) y la verdad es que estuvo genial. Lo malo, -porque siempre tiene a haber una parte mala-, es que incomprensiblemente me dejé la cámara pequeña en la habitación, así que no tengo prueba gráfica de la movida. Además una cosa que me gustó fue que había de todo tipo de gente, a saber: jóvenes, no tan jóvenes, mayores, muy mayores, pibones, bombones. Hasta había un marroquí con una camiseta de España, que se hacía pasar por andaluz (¡olé!) pero que mezclaba palabras mexicanas con españolas mal dichas. Y ya con el transcurso de la noche, entre el alcohol y los trócolos que se talaba el menda, ya las cosas que soltaba por su boca eran una mezcla extraña y desconocida de reírte y de “porqué no te callas”. Muy pesado el pobre. Aunque en el fondo esa gente es maja y muy en el fondo lo que quieren es agradar, -aunque las chicas seguro que no opinan lo mismo-. Yo a decir verdad no estoy seguro tampoco jeje.

Una de las cosas que se me olvidó contaros es que el otro día, -no recuerdo cuál exactamente- fue en busca y captura de unas zapatillas, ya que las maravillosas zapatillas ROX que me compré en Madrid por 15€ tuvieron que ser exterminadas, porque con los dos primeros días que llegué aquí, se me calaron y quedaron inutilizables, así que tuve que ir de forma intrépida hacia la conquista de un nuevo par de zapatillas. Cuando ya estaba yendo hacia casa, miro una calle que se abría a la derecha y de pronto veo una especie de fiesta del tunning, con la calle llena de carpas con música indescriptible pero variada. El caso es que en cada carpa había un carraco criminal con unas gatitas (léase azafatas barra modelos), para llamar la atención a débiles como yo, para que uno se acercara a ver el stand y de paso a hacerse alguna foto con ellas (otra cosa mala es que mi cara de panqueque no me la quita nadie). Lo bueno esta vez es que sí llevaba la cámara y además llevaba las dos, la pequeñita y la 5D, ¡así que de esto sí que tengo pruebas gráficas! En la primera foto, la verdad es que la pillé con la boca abierta de forma natural pero un poco extraña, pero igual la chica era muy mona. La segunda, Isa empezó a echar espuma por la boca cuando vio la foto por primera vez y en la tercera, una chica insistió para que me hiciera la foto con ella, -no os riáis, es verdad que insistió-, aunque no tardó mucho en convencerme. Las fotos son las que siguen:



Otra cosa que me moló y que no conté en su momento, es que fui con Isa al mercado Jean Talon. Es un mercado muy grande, donde puedes comprar casi de todo y a buen precio. Lo malo, -porque como digo siempre tiene que haber algo malo-, es que para variar y siguiendo la tradición española (llegar siempre sobre la hora o tarde y generalmente en dudosas condiciones), como digo llegamos con la hora pegada al cu.o y ya había algunas tiendas que estaban cerradas. ¡Aunque esto no impidió que me comprara un maravilloso vaso gigante de tabulé! La verdad es que muy chulo, pero hay que explorar un poco más la zona (de esto tampoco tengo reportaje gráfico).

¡HOY!, he ido a recoger al aeropuerto a mi papa papal (como diría chiquito, o a Niente Più, como diríamos yo y mi compañera Bea), que se queda unos días aquí en Montreal. He estado enseñándole lo poco que conozco de Montreal, sobre todo las calles Sainte-Catherine, Saint Laurent, Saint Denis y Prince Arthur, entre otras, pasando por el barrio latino (que me encanta). Luego fuimos a cenar y dimos una pequeña vuelta por Montreal de noche.

También:

Y al llegar a la residencia, me encontré con Isa y con Gema, con las que me quedé tomando unas cervecillas en el salón de la planta. Más tarde nos encontraríamos con Hamsa, un chico ultra majo marroquí, que es casi mi vecino de puerta. Me moló ver a Gema hablando y practicando árabe con él. Luego me iría a la camit., digo a escribir esto.

Ah, por cierto, tengo algún video que ya colgaré. Así que estaros atentos, que en cualquier momento los cuelgo (lleva tiempo)!!

DÍAS PREVIOS. HOY 31-AGOSTO 2010

El momento ha llegado. Estoy en las vísperas del primer día de clase. Ya tengo todo a punto y mañana es el gran día. Desayuno de bienvenida por parte del rector del la universidad y después a clase.

Pero estos días ha estado bastante bien. Lo más destacado de estos días fue el domingo, que fuimos a escuchar los tam tam al Mont Royal. Todo el día tocando tambores (además de otros instrumentos), gente bailando y otras en el césped disfrutando del día, del sol, de la compañía… Estuvimos todo el día y la verdad es que estuvo muy bien. Fuimos con dos chicos autóctonos de aquí, que están en nuestra residencia (que la verdad se fueron pronto) y luego nos encontramos con Ben, el amigo de Lucía, que venía con un amigo suyo.

Además estaba contento porque era la primera vez que salía con mi buena cámara y mis objetivos a hacer fotos, ya que el evento lo merecía. Al rato se me acercó una chica y me preguntó si era fotógrafo profesional (al ver la cámara supongo). Al decirle que no, me dijo que el día 18 se hacía otra tamborilada y que fuera, que me compraba la fotos que hiciera, a un precio razonable, claro. Así que a lo mejor vendo mis primeras fotos. Mira por dónde…

Al final fuimos a dar una vuelta por la ciudad y cenamos en Schwartz’s, donde comimos unos bocatas de carne ahumada con mostaza, que tienen mucha fama aquí. Las dos veces que hemos pasado por la puerta había mucha cola.

Más fotos en facebook ^_^

Como el título dice, estos dos días han sido de socialización de los miembros del equipo con otros estudiantes. Claro que unos han socializado algo más que otros. Por fin empezamos a relacionarnos con personas ajenas. Por suerte, el proceso sigue. De hecho, todavía tengo que hablar/escribir a alguna persona, amiga de amigos.

Por lo pronto, fuimos en la visita a Montreal. Yo tenía mis dudas de si asistir o no. En realidad lo que no quería era dejar de hacer algún trámite no muy urgente por ir a la visita, teniendo en cuenta además que ya estuvimos viendo durante el fin de semana lo que en principio nos iban a mostrar. Pero ayer jueves no teníamos mucho que hacer, así que nos decidimos a hacer uno de los planes que la universidad tiene organizado para los estudiantes internacionales. La visita no estuvo del todo mal, pero nada espectacular. Poco vimos que no hubiéramos visto ya. También es verdad que en esta ocasión fue más corta de lo normal, porque también había programado un cocktail de bienvenida a los estudiantes internacionales, al que también fuimos.

Durante la visita ya pudimos empezar a socializar un poco más. Hubo un momento en el que el guía nos pidió que nos presentáramos todos, lo que estuvo muy bien porque me enteré de que había 4 estudiantes belgas de Louvain-la-Neuve, (que fue donde yo viví durante mi infancia en Bélgica), así que la cosa me llegó al alma. Al final de la visita, Isa ya había hablado con el 75% del grupo. Puede parecer mucho, pero viendo su destreza para decir 37.000 de palabras en un solo segundo, hasta parecía poco jaja.

Y ya en el cocktail conocimos a algunas francesas, algunas belgas (las escandinavas desaparecieron mágicamente no sé cuándo) y tal. Probablemente con las francesas quedemos en algún momento de la vida este fin de semana.

Pero en esta ocasión el perrito piloto se lo lleva… ttttrrrrrrr (…redobles de tambor…) tttttrrrrrr IIIIIISSSSSSSSSAAAAAAAAAAAAAA!!!

¡Sí, amigos, sí! Se lo lleva porque se encontró a un iraní en el ascensor, al cual casi le despeina de todo lo que habla y a quien le dijo que le cambiaba clases de inglés por clases de francés (¡JA!). Luego la invitó a ver una película en su habitación… llegando casi al acoso y tó! Pero ahí no acaba la cosa señores y señoras. Resulta que ayer, ella y Laura conocieron a un egipcio que les propuso un rollo parecido. Ya se lo dije a Isa, que les diga que se peguen por ella. El que gane de los dos será el que tenga la posibilidad de seguir demostrando su valía ante la doncella. Pero creo que ella no está muy por la labor. Ya le dijimos que sus intenciones no eran puras. Al día siguiente de haberle conocido, Isa nos reconoció que teníamos razón jaja.

Ya para terminar el día, conocimos a dos chicos quebequenses de la residencia, con los que estuvimos hablando hasta tarde. Muy majetes la verdad. Esta noche hemos salido con ellos a tomar algo por el barrio. La cerveza de aquí no es muy buena que digamos, pero bueno, se puede beber. Mañana creo que toca paseos por la montaña de la ciudad, Le Mont-Royal.

Ya hace unos días que estoy en la ciudad universitaria (en realidad no llevo bien la cuenta del tiempo que llevo). Al equipo se han unido dos integrantes más. Una es Laura, que es compañera de la Autónoma. La esperábamos. La otra es Ruth, una chica valenciana que hemos conocido hoy mientras esperábamos al guía de la visita guiada a la universidad. Va a estudiar Derecho y ya ha empezado las clases. Parece muy maja, así que buen fichaje.

Ya empezamos los trámites para nuestra matriculación aquí. Pero como no podía ser de otra manera, para poder matricularnos, hace falta hacer una movida antes. Para hacer esa movida, hay que hacer otra movida antes, y para hacer esa movida que había que hacer antes, hay que hacer otra primero. En síntesis: vamos más lentos que el caballo del malo. Lo normal con este tipo de cosas.

Lo que sí sabemos es que tenemos que hacer un examen de francés el 2 de septiembre y según el resultado, podremos matricularnos en las asignaturas de traducción. Si no lo pasamos, cag.mos fuego, porque no podremos matricularnos en ciertas asignaturas y por lo tanto, no podremos convalidar algunas asignaturas. Cuando nos enteramos, casi hubo desmayo general. Alguno casi empieza a echar espuma por la boca con tic nervioso y repentino incluido. Mi filosofía es que lo que tenga que se será y desde hace mucho tiempo ha sido así, con lo que estoy tranquilo. No pasa por mi cabeza no pasar el examen.

Por lo demás, hoy hemos tenido entre otras cosas una visita por el campus de la universidad, con pizza (sin queso) y zumo gratis.  Por cierto, ya que digo pizza sin queso, el otro día vi a un tipo echarle mayonesa a una porción de pizza. Debe ser que la pizza estaba bastante asquerosita, o es que al tío le iba el mambo (como a mí jaja).

Después tuvimos una recepción para estudiantes internacionales, ¡como nosotros! con charla y zumito (el mío de manzana) incluido, también obsequio de la universidad (empezamos a amortizar lo cara que es la comida en esta ciudad jaja. La verdad es que fue un poco aburrida, pero con mucha información útil. El maestro se llamaba Frédéric Léveillé. Era ni más ni menos que el señor que nos contestaba a todos los correos de alojamiento y tal (uuuuuuh. Es de esto que piensas “así que éste es el famoso…” cuando lo ves y te enteras de quién es). Pero me resultó gracioso, era como los canadienses de la peli de South Park jeje, solo que como decía Lucía (detalle que yo no me acordaba), no se le partía la cabeza por la mitad como en la película. jaja.

Cuando terminó la charla, nos fuimos a la plaza de La Laurentienne (creo que se llama así), que hay unas carpas y musicón-fiestón. Musicón-fiestón no solo con la música, sino que allí se suelen congregar a principio de curso los grupos de iniciación y se ve que se lo pasan increíble, disfrazándose de cosas (Han Solo, Asterix, etc.) y gritando cosas indescifrables y extrañas, pero que me imagino que vendrán a decir que son los mejores, o algo así. Super friki la cosa!!!! Así que fiestón para ellos y musicón para nosotros, mientras nos comíamos la segunda hamburguesa de la temporada (bueno yo me comía la segunda), sentado en la terraza. La verdad que no está mal, porque comes por unos 3 dólares. Lo malo es que el menú no sale de hot-dogs, hamburguesas y este tipo de cosas que tiene la dieta mediterránea canadiense (o norteamericana). Ah, sí: las patatas fritas no son las patatas fritas que te podrían poner en cualquier hamburguesería, sino que son patatas fritas de bolsa en plan Lays.

Por último me he venido a mi habitación (algún día os podré algunas fotos de ella). Todavía está un poco desordenada, pero ya la podré un poco a mi gusto cuando haya terminado con los papeleos que tengo que hacer. Mientras, estoy un poco vago como para arreglarla.

Mañana probablemente me vaya en algún momento al Mont-Royal, que a ver si os la presento (la montaña que está en medio de la ciudad) y también para hacer alguna foto con la cámara buena.

Para ver el musicón-fiestón:

Por fin me encuentro en la residencia. Hoy ha sido un día completo, la verdad. Ya dejamos el albergue “Chez Jean”, donde había dormido en la famosa furgo.

Hasta ahora no habíamos hecho grandes cosas, o más bien, no habíamos variado mucho el itinerario. Más o menos íbamos cambiando la forma de llegar a los sitios, pero hasta ahora lo sitios eran más o menos iguales. Como siempre hay excepciones, en esta ocasión, yo tenía ganas de ir a las residencias de la universidad, porque nos habían mandado un email pidiéndonos que reconfirmáramos nuestra reserva, porque había mucha gente en lista de espera. Lo que me parece un poco fuerte es que ellos ya nos habían cobrado una mensualidad. Con lo cual, hicimos presencia.

No veía el momento de que llegara el momento de entrar en la residencia, porque siempre me llevaba conmigo mi mochilón con mi arsenal fotográfico más el mac porque no me acababa de fiar de la gente del albergue (no tenía taquillas).  Así que andaba todo el día con el mochilote de unos 10 kilos colgado a mi espalda, pateándonos la city.

Toda esta historia para no dormir era para deciros, simplemente, que estaba ya con ganas de poder entrar por fín en la residencia. Como todas las cosas de este planeta y más allá, ésta residencia tiene cosas malas y cosas buenas. Las buenas están, por ahora, en las habitaciones, que aunque son pequeñas, no están del todo mal. Y cuando empiece a venir ya más gente y las conozca, imagino que esto ganará bastantes puntosMe ha tocado en la entrada del pasillo, es decir que casi no veo el baño desde mi habitación. Otra cosa no tan buena es que hay que subir muchas escaleras para llegar al edificio. Además, de los tres edificios que tiene la residencia, solo uno tiene cocina. Es decir que tengo que ir a tomar por el hojaldre para llegar hasta ellas. Igual pensaréis que soy un vago, pero es que cuando hagan -87.240 grados, no me va a apetecer un cuerno ir con la caja de cereales y la leche desde mi habitación hasta la tercera planta de otro edificio, encima coger un ascensor, porque hay que coger uno para llegar hasta ellas (que sepáis que estoy siendo muy fino para expresar la mierda que es este detalle, y no poder expresarme como me suelo expresar me está molestando un poco, la verdad). ¡Ah, y por supuesto no hay ninguna manera de llegar por dentro a ellas!

Aparte de esto, otras cosas que no me gustan son las vistas que hay desde mi habitación. Con toda la vegetación que hay en este país, me ha tocado tener una torre de cemento deprimente enfrente y apenas veo mucho mas. Y ya puestos a pedir, podría estar un poco más cerca del centro de la ciudad, como lo está la Universidad McGill, pero es que estamos del otro lado del Mont-Royal, la montañica que hay en medio de la ciudad.

Para terminar con este calvario infumable, otra cosa mala es que estamos a unos cuantos minutos del supermercado más cercano, ya sea en autobús, coche, metro Lama Express o alfombra mágica. Ahora no pasa nada, pero es que cuando haga un frío polar terminal, no me va a hacer nada de gracia, porque como encima se me ocurra abrir la boca de la risa que me va a entrar, en un momento me puedo encontrar en un segundo unas estalactitas colgando de mis dientes. Así que mejor no. Aunque a decir verdad, creo que en el fondo me gustará vivir aquí.

Así que como os decía, hoy hemos entrado en la habitación. Comos nos esperábamos, en la habitación no había casi nada. El mobiliario y el colchón. Así que preguntamos a dónde ir y nos aconsejaron ir a Walmart. Para quien no sepa qué es Walmart, solo diré que es una super cadena de hipermercados, donde venden de todo y muy barato. Desde ropa (como pantalones Levi’s), hasta comida, electrodomésticos.

Y ahí es donde compramos la ropa de cama, platos, vasos, toallas, etc. Allí estuvimos un buen rato, con la suerte de que Lucía y Gema se encontraron en la fila a un matrimonio canadiense-español con sus dos hijas, muy majos ellos todos, que se ofrecieron a llevar toda nuestra compra hasta la residencia. Con ellos fueron Gema y Lucía, mientras que Isa y yo volvimos en Metro, pero sin bolsas. Más tarde iríamos a hacer la compra de la comida a otra cadena (mucho más modesta) de supermercados, que se llaman Metro.

Mañana nos espera un día de papeleos, integración con otros estudiantes, etc.

Ayer tuvimos la primera toma de contacto con la ciudad. No nos habíamos dado cuenta de que llevábamos 24 horas despiertos, pero con todo el palizón del viaje, yo por lo menos estaba como pichón de cotorra, es decir, atontado, al igual que las chicas.

La experiencia de dormir en la Volkswagen de los hippies no está tan mal. Lo único que al estar en el patio, a la mínima que haya alguien haciendo el idiota, te despiertas. De hecho, a las 4 de la mañana (creo), me despertó un tío eructando y otro tirándose pedetes (por decirlo finamente). Aparte de esto, he llegado a pillarle cariño a la furgo, ¡y todo!

Por la mañana nos despertamos tranquilamente, y después de desayunar, nos duchamos y salimos a caminar por la ciudad. La verdad es que Montreal tiene algunas partes que me recuerdan al Bronx, como los edificios, las calles, los coches, los semáforos…. Nos dimos una pateada hasta llegar al centro. Y como somos muy clásicos y todo un ejemplo a seguir, comimos en un McDonald’s. Yo me comí una doble Big Mac (que pensé por un momento que era una triple Big Mac, ya veo oasis por ahí jeje), con patatas y Ketchup (que sabe diferente al que dan en España). Lo bueno es que aquí, puedes rellenar el vaso las veces que quieras o puedas. En España esto no funcionaría; el Mcdonald’s tendría que chapar en nada de tiempo (me imagino a una familia de gitanos  pegados al surtidor de bebidas llenando garrafas jeje. Que conste que no tengo nada en contra de ellos; incluso tengo algún amigo por ahí gitano).

Después de degustar esta delicatessen, seguimos rumbo buscando alguna tienda de telefonía. Creo que he descartado la idea de agenciarme el iPhone 4; creo que no compensa para todo el dinero que hay que acabar pagando. Cuando ya se hizo un poco más tarde, fuimos a encontrarnos con Ben, un amigo (pro)Quebequois de Lucía, (muy majo)  y con él fuimos a dar unas vueltas. Estuvimos tomando algo con él y después nos estuvo enseñando el barrio chino, o cosas como el “dollarama”, (que ya os contaré un poco de ellas) o los famosos túneles subterráneos, que al final del día son unos bestiales centros comerciales bajo tierra. Estuviimos un buen rato con él hasta que se marchó y nosotros también hacia el albergue.

Muy guapas las farmacias, por cierto, que venden de todo menos medicamentos, casi.  Luego llegamos al albergue, no sin antes pasar por el barrio y comprobar la cantidad de restaurantes de todo tipo de comida que hay aquí, incluída comida japonesa, hindú, bereber, afgana, tibetana, vietnamita, portuguesa…

Y ya veréis en las fotos la cantidad de restaurantes que dicen que te lleves el vino. Si si, tu te traes el vino y te lo bebes; muy curioso.

Ah, y mi suculenta comida de esa noche (va por tí Gabí 😉